Pero más allá de los preparativos materiales, especialistas advierten sobre un aspecto clave: la ansiedad que puede generar en los chicos el regreso a clases, especialmente durante el primer día. El retorno a la escuela implica una transición emocional importante. Después de semanas de mayor flexibilidad horaria, descanso y tiempo libre, volver a levantarse temprano, cumplir consignas y adaptarse nuevamente al ritmo escolar puede despertar nerviosismo, temor o inseguridad.
La ansiedad, una reacción esperable
Psicólogos y profesionales de la educación coinciden en que sentir ansiedad ante el comienzo de clases es una reacción normal frente a los cambios. La incertidumbre por reencontrarse con docentes y compañeros, enfrentar nuevos desafíos académicos o incluso adaptarse a un curso diferente puede generar inquietud.
En este sentido, remarcan que minimizar o desestimar lo que sienten los chicos no ayuda. Por el contrario, recomiendan escuchar y validar sus emociones, permitir que expresen miedos o dudas y acompañarlos con mensajes de confianza.
Retomar rutinas de forma gradual
Uno de los principales consejos es reorganizar los horarios unos días antes del inicio escolar. Ajustar progresivamente la hora de acostarse y levantarse facilita la adaptación y evita el impacto brusco del primer día. También sugieren reinstalar hábitos vinculados al estudio, como momentos de lectura o actividades que requieran concentración, para que la vuelta a la exigencia académica no resulte tan abrupta.
El rol de los adultos
Los especialistas advierten que el clima emocional en casa influye directamente en los niños. Si los adultos transmiten calma y seguridad, es más probable que los chicos enfrenten el regreso con mayor tranquilidad. En cambio, si perciben tensión o estrés, pueden potenciar sus propias preocupaciones. Hablar positivamente sobre el inicio de clases, destacar aspectos favorables como el reencuentro con amigos y preparar juntos la mochila o el uniforme son estrategias que fortalecen la confianza.
Participación y autonomía
Involucrar a los chicos en la organización del regreso, elegir útiles, preparar el espacio de estudio, planificar la rutina les otorga una sensación de control que reduce la ansiedad. Sentirse parte activa del proceso favorece una transición más saludable.
Descanso y hábitos saludables
Dormir bien y mantener una alimentación equilibrada son factores centrales para el bienestar emocional. La falta de descanso puede incrementar la irritabilidad y el estrés, por lo que retomar horarios regulares antes del inicio escolar resulta fundamental.
El regreso a clases marca el comienzo de una nueva etapa cargada de expectativas. Con acompañamiento, diálogo y planificación, la vuelta al cole puede transformarse en una experiencia positiva, donde la ansiedad natural del cambio dé paso a la motivación y el entusiasmo por aprender.











