Rosario Central protagonizó un festejo insólito: sus hinchas invadieron la cancha creyéndose campeones, pero el título fue para Boca

Una de las escenas más insólitas del fútbol argentino se vivió este sábado en el Gigante de Arroyito, donde los hinchas de Rosario Central invadieron el campo de juego para festejar un campeonato que finalmente nunca consiguieron.El conjunto rosarino había cumplido con su parte al derrotar por 2 a 0 a Estudiantes de Río Cuarto.

Con ese resultado, y mientras Boca Juniors empataba sin goles frente a Defensa y Justicia, el Canalla se ilusionaba con quedarse nuevamente con el primer puesto de la Tabla Anual. Sin embargo, el desenlace en la Bombonera cambió completamente la historia. Cuando parecía que el título quedaba en manos de Central, Enner Valencia convirtió el gol agónico que le dio la victoria por 1 a 0 al Xeneize y terminó inclinando la definición a favor del equipo de la Ribera.Lo curioso ocurrió en Rosario.

Una confusión sobre lo que estaba sucediendo en el partido de Boca provocó que algunos hinchas interpretaran que el gol del conjunto visitante había sido anulado. La noticia equivocada se extendió rápidamente por las tribunas y desató una verdadera fiesta. Los simpatizantes comenzaron a ingresar al campo de juego, mientras algunos futbolistas se trepaban a los alambrados para celebrar junto a su gente.

Entre abrazos, lágrimas y cánticos de «¡Dale campeón!», el estadio vivió unos minutos de euforia absoluta. Pero la alegría duró poco. Cuando se confirmó que Boca había ganado su encuentro, la celebración se transformó en incredulidad y frustración. El campeonato que muchos ya estaban festejando se había escapado en los últimos instantes.

Pese al desenlace, Rosario Central consiguió una importante victoria y terminó segundo en la Tabla Anual, con 62 puntos, apenas uno por detrás de Boca, que finalizó con 63 unidades.

La jornada dejó una postal difícil de olvidar: una invasión de cancha, jugadores festejando y miles de hinchas convencidos de haber conseguido la gloria, hasta que la realidad del resultado les dio un golpe inesperado.Una de esas historias que solamente puede regalar el fútbol argentino.

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