Una historia de vocación, descubrimiento y acompañamiento familiar se vive en el Hipódromo de Tucumán, donde niños y jóvenes encuentran en el turf una actividad que los motiva y les permite desarrollar una pasión. Yanina compartió la experiencia de su hijo, quien desde muy pequeño comenzó a demostrar un interés especial por los caballos. “Cuando tenía dos años lo empezamos a traer al Hipódromo. Veníamos todos los domingos y desde chico le empezaron a gustar los caballos. Fue una gran sorpresa porque en mi familia a nadie le gustan los caballos”, relató.
La madre contó que antes de encontrar su verdadera vocación, su hijo probó otras actividades deportivas, como fútbol y boxeo, pero ninguna logró despertar el mismo entusiasmo. Fue en el mundo del turf donde encontró algo que realmente lo apasiona. “Fue a hacer fútbol, pero no le gustó; también probó boxeo y tampoco. Esto es una pasión para él”, explicó Yanina.
Además, destacó el progreso que viene mostrando en la escuela y el entusiasmo con el que transita esta etapa. “El profesor me dijo que va muy bien, así que junto a su papá lo vamos a apoyar en todo este camino”, expresó.
La Escuela de Aprendices de Jockeys “Maruja Ramírez” ofrece un espacio de formación para quienes desean iniciarse en la actividad hípica, acompañando a los jóvenes en el desarrollo de sus habilidades y en el conocimiento de este deporte.
La iniciativa cuenta con el apoyo del Gobierno de Tucumán, del ministro del Interior, Darío Monteros, y de la Caja Popular de Ahorros, instituciones que acompañan el desarrollo y fortalecimiento de la actividad turfística en la provincia.










