En Argentina, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó que las condiciones corresponden a una fase cálida del ENOS y proyectó una probabilidad del 100% de continuidad entre septiembre y noviembre, con una intensidad fuerte o muy fuerte. El fenómeno se origina por un calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial y puede modificar los patrones habituales de lluvias y temperaturas.
En el país, uno de sus principales efectos es el aumento de la probabilidad de precipitaciones abundantes y tormentas intensas, especialmente en distintas zonas del centro y norte argentino.
Qué puede ocurrir en Tucumán
Para Tucumán, el escenario requiere especial atención de cara a los meses de mayor actividad de tormentas. Un informe elaborado por especialistas y analizado por autoridades municipales advierte que el principal riesgo para la provincia no necesariamente sería un aumento uniforme de las lluvias, sino la posibilidad de eventos extremos concentrados en períodos cortos, especialmente entre noviembre y marzo.
En ese contexto, podrían registrarse tormentas fuertes, importantes acumulados de agua en pocas horas y situaciones de anegamiento en sectores urbanos. La combinación entre precipitaciones intensas y el crecimiento de los caudales de ríos y canales constituye uno de los aspectos que deberán ser monitoreados durante la temporada.
Un análisis publicado recientemente sobre las perspectivas para Tucumán señala, además, que el verano podría presentar mayor humedad, elevada sensación térmica y tormentas recurrentes, en un escenario condicionado por la intensidad que alcance El Niño.
Un fenómeno que tendrá impacto en distintas regiones del país
Los efectos no serán iguales en todo el territorio argentino. El SMN señala que durante la fase cálida del ENOS aumenta particularmente la probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal en el Litoral, donde también pueden producirse episodios de lluvias intensas y crecidas. En las últimas semanas, las lluvias ya provocaron una fuerte crecida del río Iguazú, mientras las autoridades adoptaron medidas preventivas en las Cataratas ante el riesgo asociado al incremento del caudal.
Para Tucumán, el seguimiento de las condiciones meteorológicas será clave durante los próximos meses. La evolución de El Niño puede favorecer determinados patrones climáticos, pero los especialistas remarcan que no significa que cada lluvia o tormenta sea consecuencia directa del fenómeno.
Con el verano 2026-2027 acercándose, las autoridades y organismos de prevención mantienen el monitoreo sobre las condiciones del Pacífico y los posibles efectos regionales, especialmente ante la posibilidad de tormentas fuertes y precipitaciones intensas en períodos breves.












