En el entramado político e institucional del gobierno que conduce Osvaldo Jaldo, una de las figuras que ganó protagonismo en los momentos más complejos es, sin dudas, Darío Monteros. Su rol no solo se destacó en la gestión, sino también en la defensa del proyecto político dentro del peronismo tucumano, especialmente cuando las circunstancias exigieron presencia y compromiso en el territorio.
A diferencia de otros dirigentes que optaron por mantenerse en sus despachos, ya sea en el Ejecutivo, el Legislativo o en distintas intendencias, Monteros eligió estar en el lugar de los hechos. Uno de los ejemplos más visibles fue su presencia en La Madrid, donde trabajó intensamente sin medir días ni horarios, atendiendo la emergencia sin descuidar otras zonas críticas de la provincia. En ese contexto, estuvo acompañado por funcionarios y dirigentes como Marcelo Herrera, Alejandra Cejas, Elvio Salazar y el ministro Nazur, conformando un equipo que se mantuvo activo “a sol y sombra” frente a la situación.
Incluso, en medio de rumores que lo daban políticamente debilitado —tanto por sectores vinculados a La Libertad Avanza como por versiones internas del propio peronismo—, Monteros logró salir fortalecido. Tras la situación en La Madrid, una nueva inclemencia climática golpeó con fuerza a Santa Ana. Allí, nuevamente, el ministro mostró capacidad de gestión y respuesta, consolidando su perfil dentro del gabinete provincial. Este desempeño fue clave para que recibiera el respaldo incondicional del gobernador Jaldo.

En el plano político, Monteros aparece hoy como uno de los dirigentes con mejor imagen en el interior tucumano, incluso por encima de otros nombres que buscan posicionarse como posibles candidatos a vicegobernador, como Miguel Acevedo o Rossana Chahla. Su crecimiento no pasa desapercibido dentro del peronismo. De cara al 2027, algunos sectores ya lo señalan como posible compañero de fórmula de Jaldo en caso de que el gobernador busque la reelección.
En paralelo tambien crece la posibilidad de que sea candidato a gobernador, siempre y cuando Jaldo no vaya por un segundo periodo. Ésta misma estaría impulsada por dirigentes que valoran su gestión y recuerdan su paso como intendente en Banda del Río Salí, donde dejó una fuerte impronta de transformación.
Mientras tanto, Monteros mantiene un marcado silencio en lo electoral. Sin embargo, esa postura no impide que dentro del peronismo lo reconozcan como una figura genuina, con identidad y construcción política propia, consolidándose como una opción auténticamente peronista de cara al futuro.












