La percepción de incertidumbre en la economía argentina permanece en niveles elevados, aun cuando algunos indicadores macroeconómicos muestran señales de estabilidad. Así lo refleja el Índice de Incertidumbre Económica elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA), que durante mayo alcanzó los 55 puntos y consolidó una tendencia ascendente observada en los últimos meses.
Según el relevamiento, la política continúa siendo la principal fuente de incertidumbre, concentrando el 30% de las menciones vinculadas a preocupaciones económicas. Sin embargo, el empleo se ubicó en segundo lugar con el 22% de las referencias, registrando un crecimiento sostenido y evidenciando una mayor inquietud social por la situación del mercado laboral. El informe señala que el mercado de trabajo aún no logra recuperar la generación de empleo privado.
De acuerdo con datos oficiales citados por la UCA, entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 se redujo la cantidad de empresas empleadoras, mientras que también se registró una caída significativa en los puestos de trabajo del sector privado y en el empleo de casas particulares. En contraste, la preocupación por la inestabilidad económica disminuyó su peso relativo y pasó a representar el 21% de las menciones. El dato marca una diferencia importante respecto de comienzos de 2024, cuando la inflación y los desequilibrios macroeconómicos dominaban las discusiones económicas.
La UCA remarcó que, si bien el nivel actual de incertidumbre se encuentra por debajo de los promedios registrados durante las presidencias de Javier Milei y Alberto Fernández, continúa siendo superior al observado durante la gestión de Mauricio Macri y ampliamente mayor al registrado en el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner. El estudio concluye que persiste una sensación extendida de dificultad para anticipar el futuro económico.
Según la institución, este fenómeno tiene consecuencias directas sobre la actividad económica, ya que las familias suelen postergar decisiones de consumo y las empresas tienden a retrasar inversiones cuando aumenta la incertidumbre sobre el escenario futuro.











