Un reciente informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) encendió una señal de alarma sobre la situación social en el país: casi 6 de cada 10 niños y adolescentes viven en la pobreza y cerca del 30% no accede de manera regular a una alimentación adecuada. Los datos corresponden a 2025 y muestran que la pobreza infantil alcanzó el 53,6%, mientras que la indigencia se ubicó en el 10,7%. Si bien estas cifras representan una baja respecto de años anteriores, el nivel de privaciones sigue siendo elevado y afecta a más de la mitad de la población menor de edad.
Uno de los aspectos más preocupantes es la inseguridad alimentaria: casi un tercio de los chicos no puede garantizar una alimentación suficiente y de calidad de forma sostenida. Esta situación refleja dificultades estructurales en los hogares, vinculadas a ingresos insuficientes y condiciones de vida precarias.
El informe también advierte sobre otras consecuencias sociales, como la reducción en el acceso a controles médicos y servicios básicos, lo que impacta directamente en el desarrollo infantil. A pesar de algunos avances en los indicadores generales, las desigualdades continúan siendo profundas y persistentes.
En este contexto, especialistas remarcan que la mejora en los números no implica una recuperación integral de las condiciones de vida. Por el contrario, sostienen que aún existen deudas estructurales en materia de inclusión social, empleo y acceso a derechos básicos, especialmente en los sectores más vulnerables.
El diagnóstico deja en evidencia que la problemática de la pobreza infantil en Argentina sigue siendo uno de los principales desafíos sociales, con impacto directo en el presente y el futuro de millones de chicos.









