La inflación de marzo muestra señales de desaceleración en uno de sus componentes más sensibles: los alimentos. Sin embargo, pese a esta moderación, las estimaciones privadas indican que el índice general se mantendría por encima del 3%, consolidando una tendencia que se sostiene desde comienzos de año.
De acuerdo a distintos relevamientos, los precios de alimentos registraron subas más moderadas en las últimas semanas, con incrementos por debajo de meses anteriores. Incluso, algunas mediciones ubican la variación del rubro en torno al 1,9%, reflejando una menor presión sobre el costo de la canasta básica. No obstante, este alivio no alcanza para compensar el impacto de otros factores que siguen empujando la inflación al alza.
Entre ellos se destacan los aumentos estacionales en educación e indumentaria, junto con el arrastre de ajustes en tarifas y combustibles, que continúan incidiendo en el nivel general de precios. En este contexto, las consultoras coinciden en que marzo cerraría con una inflación cercana al 3%, en línea con los registros de enero y febrero, que ya habían marcado un 2,9% mensual. Esto implicaría consolidar varios meses consecutivos por encima del 2%, alejando las expectativas de una desaceleración más pronunciada.
Si bien la menor suba en alimentos es una señal positiva para el bolsillo de los consumidores, el comportamiento del resto de los rubros evidencia que el proceso de desinflación aún enfrenta dificultades. La evolución de los próximos meses estará marcada por la dinámica de tarifas, el consumo y las condiciones macroeconómicas, en un escenario donde la inflación sigue siendo uno de los principales desafíos.











