La reunión fue interpretada como una señal de acercamiento del Gobierno a los principales sectores empresariales, en medio de tensiones con otros actores económicos. Según trascendió, el Ejecutivo llevó a la mesa datos positivos de la actividad económica, entre ellos el crecimiento del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que registró una suba mensual del 1,8% en diciembre y una mejora interanual del 4,4% en 2025. Las cifras fueron destacadas por el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo.
El encuentro se produjo en un contexto marcado por el debate sobre el empleo, especialmente tras el cierre de la fábrica Fate, que dejó 920 trabajadores sin empleo. Del G6 participaron representantes de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, la Cámara Argentina de la Construcción, la Sociedad Rural Argentina y la Unión Industrial Argentina.
Según indicaron fuentes empresariales, durante la reunión se analizaron las perspectivas económicas y productivas del país, así como los principales proyectos en tratamiento legislativo que impactan en la actividad privada. El G6 ratificó su voluntad de mantener un diálogo institucional con las autoridades nacionales y su compromiso con el desarrollo sostenible, la creación de empleo, la generación de crédito y el fortalecimiento del sector productivo. La conversación se dividió en dos ejes principales. Por un lado, la agenda legislativa del oficialismo, con especial foco en la reforma laboral que el Gobierno busca aprobar de manera definitiva en el Senado.
Por otro, la situación particular de cada sector económico, con exposiciones de los dirigentes empresariales. Los representantes del G6 manifestaron respaldo a la modernización laboral impulsada por el Ejecutivo y destacaron el rumbo del plan económico. Al mismo tiempo, plantearon la necesidad de avanzar en una reducción de la carga impositiva para incentivar la inversión y la creación de empleo. La reunión se dio en un escenario complejo para el mercado laboral, con una pérdida de 192.400 puestos de trabajo formales en los últimos dos años, según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).












