Este martes 24 de marzo se conmemora el 50° aniversario del golpe de Estado de 1976, que dio inicio a la última dictadura cívico-militar en Argentina, uno de los períodos más oscuros de su historia reciente. A medio siglo de aquellos hechos, el cine nacional continúa siendo una herramienta clave para narrar, reflexionar y transmitir lo ocurrido.
En ese contexto, distintas producciones cinematográficas han abordado el terrorismo de Estado, la desaparición forzada de personas, la apropiación de bebés y el exilio, contribuyendo a mantener viva la memoria y el reclamo de verdad y justicia. Entre las películas más destacadas se encuentra La historia oficial (1985), ganadora del Oscar, que retrata el drama de la apropiación de menores durante la dictadura.
También sobresale Garage Olimpo (1999), que expone el funcionamiento de los centros clandestinos de detención, y Crónica de una fuga (2006), basada en un escape real de detenidos ilegales.
Otra obra emblemática es Kamchatka (2002), que narra la vida de una familia obligada a esconderse desde la mirada de un niño, mientras que Los rubios (2003) ofrece una perspectiva más experimental sobre la memoria y la identidad, desde la búsqueda personal de una hija de desaparecidos. A estas se suman clásicos como La noche de los lápices (1986), que reconstruye el secuestro de estudiantes secundarios, y producciones más recientes como Argentina, 1985, centrada en el histórico Juicio a las Juntas.
El cine argentino, a lo largo de las décadas, ha sabido construir relatos que no solo documentan el horror, sino que también interpelan a nuevas generaciones. En una fecha cargada de significado, estas películas se convierten en un puente entre el pasado y el presente, reafirmando la importancia de no olvidar.












