Una jubilada que caminaba con bastón por una calle de Vicente López fue atacada y derribada por un dogo argentino en 2022. El episodio le provocó lesiones y derivó en una demanda contra el propietario del animal. Durante el proceso judicial, el dueño del perro falleció antes de que se dictara la condena. Sin embargo, la causa continuó y la Justicia determinó que la responsabilidad por el hecho debía ser afrontada dentro de la sucesión.
Finalmente, la heredera del propietario fue condenada a pagar una indemnización de $20 millones a la mujer afectada.
El caso volvió a poner en discusión la responsabilidad de los propietarios por los daños que puedan ocasionar sus animales. En este tipo de situaciones, la Justicia analiza las circunstancias del hecho y el vínculo entre la conducta del animal y los perjuicios sufridos por la víctima.
El ataque ocurrió mientras la jubilada se desplazaba con asistencia de un bastón, y la caída generó consecuencias que fueron consideradas al momento de establecer el resarcimiento.
La resolución también marcó un aspecto particular del expediente: aunque el responsable directo del animal murió durante el trámite judicial, sus obligaciones patrimoniales vinculadas con el hecho no desaparecieron, sino que fueron trasladadas al ámbito sucesorio.













