El té de ruda, preparado a partir de las hojas de la planta Ruta graveolens, es utilizado desde hace siglos en la medicina tradicional. Entre sus principales beneficios se destacan sus propiedades digestivas, ya que puede ayudar a aliviar la indigestión, el estreñimiento y otros trastornos gastrointestinales.
También se le atribuyen efectos sedantes, por lo que algunas personas lo consumen para reducir el nerviosismo o favorecer el descanso. Además, tradicionalmente se emplea para aliviar cólicos menstruales y otros malestares asociados al ciclo menstrual.
No obstante, profesionales de la salud remarcan que el consumo de ruda debe realizarse con extrema precaución debido a su potencial toxicidad. En especial, está totalmente contraindicado para niños, ya que puede provocar cuadros graves de intoxicación, deshidratación y alteraciones metabólicas.
Las mujeres embarazadas tampoco deben consumirla, ya que la planta puede aumentar las contracciones del útero y elevar el riesgo de complicaciones durante la gestación. Asimismo, se recomienda evitar su ingesta en personas con enfermedades hepáticas o renales, debido a que sus compuestos pueden agravar estas afecciones.
Los especialistas también advierten que consumir grandes cantidades de té de ruda puede ocasionar efectos adversos como vómitos, calambres, temblores, convulsiones e incluso hemorragias.
Por ello, quienes deseen mantener la tradición del 1° de agosto deben hacerlo con moderación y, ante cualquier duda o condición médica previa, consultar a un profesional de la salud.











