El peronismo tucumano ya comenzó a transitar el camino rumbo a las elecciones de 2027 con una etapa de depuración y sinceramiento político, en la que cada dirigente que ocupe un cargo institucional, ya sea provincial o nacional, y aspire a la reelección o a disputar otro espacio, deberá demostrar el respaldo territorial con el que cuenta. Ese es el desafío planteado por el gobernador Osvaldo Jaldo, quien reiteró en distintas oportunidades su convocatoria a la unidad del peronismo.
Sin embargo, dejó en claro que aquellos sectores que no acepten ese esquema deberán competir en una elección interna, donde, según sostienen desde el oficialismo, «se verá quién es quién dentro del peronismo». En ese escenario, el senador nacional Juan Manzur busca demostrar que mantiene vigencia política y capacidad para disputar espacios dentro del justicialismo.
No obstante, desde el jaldismo consideran que atraviesa una situación de «orfandad política«, al sostener que gran parte de los dirigentes que hoy ocupan cargos electivos niegan mantener contactos con el exgobernador o con sus interlocutores, según consultas realizadas por Actualidad Noticias.
Por su parte, el sector identificado con el diputado nacional Carlos Cisneros continúa apoyándose en la estructura del multimedios vinculado al dirigente sindical bancario. Sin embargo, desde el oficialismo provincial afirman que ni el manzurismo ni el cisnerismo logran hoy mover el amperímetro político, tanto en la Capital como en el interior de la provincia, donde la mayoría de los dirigentes responden a Jaldo, independientemente de que ocupen o no cargos institucionales.

De acuerdo con ese análisis, el jaldismo se presenta actualmente como el espacio con mayor fortaleza dentro del peronismo tucumano y con una estructura superior a cualquier otro sector que pretenda disputar una interna o competir por fuera del PJ en las elecciones previstas para la segunda quincena de mayo de 2027. El gobernador, además, llega fortalecido por los niveles de imagen positiva y por encuestas que, según su entorno, le permiten desenvolverse con tranquilidad en el escenario político. La estrategia contempla una fórmula integrada nuevamente por Jaldo como candidato a gobernador y Miguel Acevedo para la reelección como vicegobernador.

Ese espacio politico está conformado por Rossana Chahla, Sergio Mansilla y Darío Monteros, además del respaldo de intendentes, legisladores, concejales, comisionados comunales y referentes sindicales. En el oficialismo sostienen que, cualquiera sea el escenario electoral que se presente, el jaldismo llegará en una posición de fortaleza, al considerar que la gestión de Osvaldo Jaldo explica por qué se ubica entre los gobernadores con mejor imagen positiva del país.

Respecto de las candidaturas para diputados y senadores nacionales, distintos nombres comenzaron a mencionarse dentro del oficialismo. Entre ellos aparece un dirigente con un doble apellido de fuerte tradición dentro del peronismo tucumano, quien se define como «peronista ortodoxo» y podría ser uno de los candidatos al Senado, acompañado por una dirigente del este provincial.

Aunque todavía restan varios meses para las próximas elecciones, la dinámica política en Tucumán ya comenzó a marcar el ritmo de un proceso electoral que promete intensificarse a medida que se acerque 2027.
Por: Exequiel Rodríguez











