El Superclásico volvió a exponer las dificultades de un equipo que atraviesa un momento complicado y que, desde hace varios meses, no consigue encontrar una identidad futbolística ni una regularidad que le permita competir al nivel de sus expectativas. El conjunto millonario terminó el encuentro con dos jugadores expulsados y fuertes cuestionamientos hacia el arbitraje y el VAR. Sin embargo, más allá de las polémicas que marcaron el desarrollo del partido, el rendimiento colectivo volvió a quedar bajo la lupa.
Boca fue superior y consiguió una victoria merecida, incluso sin necesitar una actuación extraordinaria. Uno de los aspectos más preocupantes para River es la continuidad de sus malos resultados frente a su clásico rival. Con esta caída, acumuló tres derrotas consecutivas ante Boca, algo que no sucedía desde 1991. Además, no consiguió convertir goles en esos tres encuentros y mostró enormes dificultades para generar situaciones de peligro. El análisis también apunta a los problemas internos del equipo: una defensa que transmite inseguridad, dificultades para encontrar equilibrio en el mediocampo y una ofensiva que no logra tener peso.
A eso se suma la falta de alternativas desde el banco de suplentes y la incertidumbre que genera el interinato de Leonardo Ponzio. En los últimos meses, River atravesó cambios de entrenadores, eliminaciones inesperadas y resultados que estuvieron lejos de las expectativas de sus hinchas. Las inversiones realizadas en el plantel tampoco se tradujeron en un funcionamiento colectivo convincente.
El panorama es complejo. El equipo todavía mantiene posibilidades de pelear por el Torneo Clausura, pero necesita una reacción futbolística urgente para no cerrar otra temporada por debajo de sus objetivos.
En Núñez, las explicaciones ya no alcanzan. Las polémicas arbitrales pueden formar parte de la discusión, pero el principal desafío de River pasa por recuperar su identidad, reconstruir su funcionamiento y volver a ser un equipo competitivo. Porque, como refleja el análisis de su presente, River también está perdiendo contra sus propios problemas.








