Según los datos oficiales difundidos durante la madrugada de este lunes, Fujimori alcanzaba el 50,48% de los votos frente al 49,52% de Sánchez, una diferencia inferior a los 200.000 sufragios. Sin embargo, debido al estrecho margen y a que aún restan contabilizar mesas de zonas rurales donde Sánchez suele obtener mejores resultados, los analistas consideran prematuro declarar un ganador definitivo.
La incertidumbre se profundizó porque los conteos rápidos difundidos por encuestadoras mostraron un escenario distinto. Ipsos proyectó un empate técnico e incluso una leve ventaja para Sánchez, con 50,3% contra 49,7%, dentro del margen de error estadístico. Ante este panorama, ambos candidatos llamaron a la calma y pidieron esperar el resultado oficial.
Fujimori sostuvo que sería irresponsable anticipar una victoria antes de la finalización del escrutinio, mientras que Sánchez se mostró optimista, aunque también reclamó respeto por el proceso electoral. La elección enfrenta dos proyectos políticos opuestos en un país marcado por una década de fuerte inestabilidad institucional y una sucesión de gobiernos interrumpidos.
El próximo presidente asumirá el 28 de julio y tendrá el desafío de gobernar una nación atravesada por la polarización política y la desconfianza ciudadana hacia las instituciones.












