Valentino Simoni, quien no logró consolidarse en el primer equipo xeneize y optó por buscar oportunidades en otro club, llega a este enfrentamiento con sensaciones encontradas: por un lado, la ilusión de jugar y demostrar su evolución en Primera División; por el otro, el desafío emocional de enfrentar al club donde se formó. En declaraciones previas al duelo, el atacante reconoció la dificultad que representa pisar el templo boquense y aseguró que su equipo deberá aprovechar las pocas chances que les presente el juego.
A la vez, expresó respeto por su antiguo club y afirmó que, si llegara a marcar un gol, no celebraría por el cariño que aún le tiene a Boca. Este cruce, más allá de su impacto deportivo, pone en escena la tradicional “ley del ex”: un jugador que regresa a su antiguo club para medir sentimientos y profesionalismo en un contexto de alta expectativa para los hinchas.











