La memoria volvió a encenderse en la Marcha de las Antorchas por los 60 años del cierre de los ingenios

En la noche del último sábado, el Ex Ingenio Lastenia volvió a convertirse en un espacio de memoria con la realización de la tradicional Marcha de las Antorchas, al cumplirse 60 años del cierre de 11 de los 27 ingenios azucareros que funcionaban en Tucumán durante la dictadura de Juan Carlos Onganía.

La actividad contó con la presencia del intendente de la Municipalidad de La Banda del Río Salí, Gonzalo Monteros, el ministro del Interior de Tucumán, Darío Monteros, la diputada nacional Gladys Medina, funcionarios provinciales y una importante participación de vecinos y miembros de la comunidad.

Uno de los presentes destacados fue el presidente de FEIA, Juan Correa, cuya participación puso en valor la importancia de mantener viva la memoria de la actividad azucarera y de las comunidades que crecieron alrededor de los ingenios tucumanos.

La jornada tuvo como eje el recuerdo de aquel 22 de agosto de 1966, cuando la dictadura de Onganía dispuso el cierre de 11 ingenios azucareros. La medida provocó una profunda crisis económica y social, con la pérdida de miles de puestos de trabajo y un proceso de emigración masiva que obligó a numerosas familias tucumanas a abandonar sus pueblos y buscar oportunidades fuera de la provincia.

Cuando las chimeneas dejaron de funcionar, también comenzó a apagarse buena parte de la vida comunitaria que se había construido alrededor de las fábricas. La actividad azucarera no solo generaba empleo: sostenía comercios, instituciones, clubes, escuelas y una extensa red social que atravesaba a numerosas localidades.

El cierre de los ingenios significó, además, una profunda transformación demográfica para Tucumán. Miles de trabajadores y sus familias debieron enfrentar el desarraigo, mientras numerosos pueblos quedaron marcados por la desocupación y la pérdida de población.

La Marcha de las Antorchas volvió a poner en el centro de la escena aquella historia. Con las luces encendidas en el predio del Ex Ingenio Lastenia, vecinos y autoridades rindieron homenaje a quienes fueron parte de aquella etapa y a las generaciones que padecieron las consecuencias de una decisión que modificó para siempre la estructura social y productiva de Tucumán.

A seis décadas de aquel 22 de agosto, la memoria permanece encendida. Y en Lastenia, una vez más, las antorchas se transformaron en un símbolo de identidad, homenaje y compromiso con la historia de los trabajadores y las comunidades azucareras de la provincia.

Compartir esta nota

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *