En el marco de las celebraciones por el 24 de Septiembre, el gobernador Osvaldo Jaldo encabezó el homenaje cívico-militar realizado en la Plaza Belgrano y posteriormente participó de la procesión con la imagen de la Virgen de la Merced hasta la Catedral. La jornada culminó con la misa central celebrada en Plaza Independencia, frente a la Catedral, con la presencia de autoridades provinciales, municipales, judiciales, religiosas y representantes de las fuerzas de seguridad.
Jaldo estuvo acompañado por su esposa, Ana María Grillo; el vicegobernador Miguel Acevedo, junto a su esposa, Miryan Segura; el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Daniel Leiva; la intendenta de San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla; el arzobispo de Tucumán, Carlos Sánchez; y el obispo auxiliar Roberto Ferrari, entre otras autoridades.
Tras la celebración religiosa, Jaldo destacó la participación de la comunidad y afirmó que la jornada quedará como un momento significativo para los tucumanos. “Le pedimos a nuestra patrona que llene de bendiciones al pueblo tucumano y a la Argentina. No hay duda de que en estos momentos difíciles necesitamos que la Virgen nos acompañe y nos bendiga”, expresó.

En ese marco, el gobernador planteó que la provincia necesita fortalecer la unidad y atender las principales demandas sociales. “Pidámosle a la Virgen trabajo, unión y que dejemos los egoísmos de lado para que, junto a ella y entre todos los tucumanos, podamos tener una mejor calidad de vida”, sostuvo.Jaldo señaló además que la reducción de la pobreza y la generación de empleo deben ocupar un lugar central. “La primera batalla es contra la pobreza”, afirmó, y agregó que la segunda es “conseguir más empleo genuino para nuestra gente y lograr que los ingresos permitan vivir dignamente”.
El mandatario sostuvo que estos objetivos requieren coordinación entre los distintos niveles del Estado y llamó a dejar de lado las diferencias. “Es una lucha grande que debemos dar entre todos, sin diferencias políticas ni personales: Gobierno nacional y gobiernos provinciales trabajando juntos”, manifestó.
Durante su discurso, también recordó el papel de Manuel Belgrano y Bernabé Aráoz en la Batalla de Tucumán y destacó la importancia histórica de la provincia en la construcción de la Argentina.
Por su parte, Rossana Chahla resaltó el carácter comunitario de la celebración y afirmó que se trató de una jornada de “profunda emoción” en honor a la Virgen de la Merced. La intendenta también recordó que la ciudad conmemora en esta fecha el aniversario de la Batalla de Tucumán de 1812 y sostuvo que el objetivo es “llevar paz a cada vecino y trabajar por la ciudad que queremos”, promoviendo la convivencia, la revinculación comunitaria y el fortalecimiento del tejido social.

Durante la misa central, el arzobispo Carlos Sánchez centró su homilía en el llamado a vivir en libertad a través del amor, el servicio y la solidaridad. “La manera de vivir en libertad es vivir en el amor, el servicio y la entrega de la vida por el otro”, afirmó el arzobispo, quien también convocó a acercarse especialmente a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento, pobreza, violencia, adicciones, angustia o abandono.
Sánchez llamó a fortalecer los vínculos sociales mediante el diálogo, el encuentro y el perdón. “Que de esta fiesta de la Virgen salgamos con el compromiso de abrazar a todos”, expresó, con especial atención hacia niños, adolescentes, jóvenes, adultos mayores y enfermos.
El arzobispo recordó además el vínculo histórico de la Virgen de la Merced con el pueblo tucumano y con el Ejército del Norte durante la Batalla de Tucumán, junto a Manuel Belgrano.
Finalmente, Sánchez se refirió a la misión de la Iglesia en Tucumán y a la próxima visita pastoral del papa León a la Argentina, destacando el lema “Bienvenidos todos. Vayan y anuncien”. En ese sentido, sostuvo que la visita debe representar una oportunidad para fortalecer la fe, la esperanza y la solidaridad, y convocó a la comunidad a traducir esos valores en acciones concretas.












