El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, criticó con dureza la decisión del Gobierno nacional de impedir el ingreso de periodistas acreditados a la Casa Rosada, una medida que generó fuerte polémica a nivel político e institucional. La disposición del Ejecutivo, adoptada en el marco de una investigación por presunto espionaje ilegal, incluyó el cierre transitorio de la sala de prensa y la suspensión de acreditaciones vigentes, bajo el argumento de resguardar la seguridad nacional.
Frente a este escenario, Jaldo fue contundente: “El cierre del acceso a los periodistas en la Casa Rosada no cabe en un sistema democrático”, afirmó, al tiempo que expresó su solidaridad con los trabajadores de prensa. El mandatario remarcó además que la libertad de expresión y de prensa constituye “la esencia básica del sistema democrático y republicano”, y advirtió que no existen antecedentes similares desde el retorno de la democracia en 1983.
En ese sentido, defendió la importancia del acceso a la información pública y el rol del periodismo como garante del control ciudadano sobre los gobiernos. También destacó la política comunicacional de su gestión, basada en conferencias de prensa abiertas que permiten a los periodistas preguntar y repreguntar. “Hoy más que nunca debemos tener una comunidad informada, con información oficial, veraz y real”, sostuvo, al advertir sobre los riesgos de la desinformación cuando no existen canales institucionales claros.
La medida del Gobierno nacional se da en un contexto de creciente tensión con los medios de comunicación. Incluso, organizaciones periodísticas y trabajadores de prensa cuestionaron la restricción, al considerarla un ataque a la libertad de prensa y al derecho de la sociedad a estar informada.
De esta manera, el pronunciamiento de Jaldo se suma a una serie de críticas que ponen el foco en el impacto institucional de la decisión y reavivan el debate sobre los límites entre seguridad y libertad de expresión en la Argentina.










