El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, analizó la delicada situación económica que atraviesa la provincia, marcada por la caída de la coparticipación, el impacto de la recesión y los daños provocados por las recientes inundaciones. Según explicó, la baja del consumo a nivel nacional repercute directamente en los ingresos provinciales, generando una pérdida estimada de entre 10.000 y 15.000 millones de pesos mensuales.
Este escenario obligó al Gobierno a utilizar ahorros previos para sostener servicios esenciales como salud, seguridad y asistencia social, en un contexto que definió como de “equilibrio muy finito”. En paralelo, el mandatario subrayó que el temporal agravó la situación, con precipitaciones que superaron ampliamente las previsiones y provocaron inundaciones en distintas localidades, afectando infraestructura, caminos productivos y el normal dictado de clases en decenas de escuelas.
Frente a este panorama, Jaldo defendió su decisión de sostener el diálogo con el gobierno nacional encabezado por Javier Milei. Afirmó que, en un contexto crítico, “no hay margen para mezquindades” y que gobernar implica priorizar a los tucumanos por encima de las diferencias políticas. Además, advirtió que la situación internacional y el encarecimiento de los combustibles podrían afectar actividades clave como la zafra azucarera y citrícola, lo que suma presión a la economía provincial.
En ese marco, el gobernador remarcó que la Provincia continúa trabajando para sostener el funcionamiento del Estado y asistir a los sectores más afectados, mientras insiste en la necesidad de mantener un vínculo institucional con la Nación para atravesar la crisis.












