Tenembaum comenzó subrayando que “Irán no es Venezuela”. Explicó que, a diferencia de Venezuela —donde existen cárceles para procesar a los líderes si el régimen se derrumba— en Irán los líderes tienen claro que si el régimen cae enfrentarían una muerte segura, por lo que “lucharán hasta el final”. Por eso, señaló, el conflicto no puede abordarse con las mismas expectativas ni estrategias que en el país sudamericano. Según el analista, el plan de Trump no persigue inicialmente un cambio de régimen drástico, sino una “castración” del régimen iraní: mantenerlo en pie pero incapacitado para causar daño significativo, una estrategia que, dijo, recuerda en cierto modo lo sucedido en Venezuela aunque con claras diferencias.
Otro punto de la intervención fue el factor religioso: Tenembaum destacó que los ataques se producen justo durante el Ramadán, un período sagrado para los musulmanes en el que la paz tiene una importancia central, lo que —explicó— otorga una implicancia simbólica y estratégica especial al desarrollo de los combates. Además, analizó el impacto económico y geopolítico de la guerra: sostuvo que uno de los elementos más importantes para la economía global es el ataque a Qatar, y remarcó que aunque el mundo dispone de grandes volúmenes de petróleo, la verdadera preocupación hoy es la escasez de gas. Sobre la participación de otras grandes potencias, afirmó que ni Rusia ni China tienen intenciones de involucrarse directamente, aunque anticipó que la Unión Europea eventualmente deberá pronunciarse.
Consultado sobre por qué Irán extiende ataques más allá de sus fronteras, mencionó que los recientes ataques contra Qatar y Dubái tienen como objetivo aumentar el costo político y militar para Estados Unidos, aprovechando la presencia de bases norteamericanas en esos lugares. Desde Washington, Tenembaum afirmó que Trump “no tiene a nadie en contra” en este contexto geopolítico, y citó al presidente diciendo que no comprende por qué hay guerras cuando, según él, “pueden existir negocios”. Explicó que Estados Unidos busca garantizar que Irán no represente una amenaza, aunque su postura estratégica puede parecer contradictoria.
Finalmente, Tenembaum concluyó que la estrategia iraní será resistir lo más posible. En su lectura, si el régimen logra mantenerse las próximas semanas sin colapsar, podrá considerarse que ha ganado políticamente, aunque el conflicto todavía está lejos de una resolución clara.












