El partido de Reserva entre Atlético Tucumán y Talleres de Córdoba terminó en un escándalo este jueves en el predio Salmoiraghi. Aunque el conjunto tucumano se impuso por 2 a 0, el resultado pasó a un segundo plano tras una batalla campal que incluyó golpes de puño, patadas, empujones y corridas. La tensión se acumuló durante el encuentro debido a varias decisiones arbitrales cuestionadas por el equipo cordobés.
Entre ellas, un gol convalidado a Atlético Tucumán que generó dudas sobre si la pelota había ingresado por completo y las expulsiones de Joaquín Soria y Daniel Ribera, que dejaron a Talleres con nueve futbolistas. La situación se agravó cuando también fueron expulsados Rodrigo Acosta, entrenador de la Reserva de Talleres, y su hermano Lautaro Acosta, exdelantero de Lanús y ayudante de campo del equipo. Sobre el cierre, el segundo gol del Decano provocó nuevos cruces entre los protagonistas.
Tras el pitazo final, los enfrentamientos se trasladaron al exterior del campo de juego, donde los hermanos Acosta quedaron involucrados en una pelea con personas vinculadas al conjunto tucumano. Las imágenes difundidas mostraron una sucesión de golpes y empujones junto al alambrado.

Según la versión de Lautaro Acosta, el conflicto también incluyó presuntas agresiones contra integrantes de la delegación visitante. El entrenador cuestionó duramente el arbitraje y sostuvo que sus dirigidos habían sido perjudicados durante el partido.
Una frase repudiable
El escándalo no terminó con la pelea en las inmediaciones de la cancha. Nuevas imágenes difundidas después del encuentro mostraron que los insultos continuaron en la zona de vestuarios. En uno de los registros se escucha la expresión “¡Monos de mierda!”, una frase de carácter discriminatorio que profundizó la gravedad de lo ocurrido y generó mayor repercusión alrededor de un episodio que excedió ampliamente lo deportivo.
La violencia registrada en el encuentro volvió a poner en discusión el comportamiento de los protagonistas y la necesidad de establecer responsabilidades por los hechos ocurridos durante y después del partido.
Así, una victoria que le permitió a Atlético Tucumán imponerse por 2 a 0 terminó marcada por escenas lamentables, con imágenes que recorrieron las redes sociales y dejaron al fútbol juvenil en el centro de un nuevo escándalo.












