Al finalizar una jornada de cosecha de maíz, el legislador tranqueño habló sobre sus raíces rurales, la pasión por la agricultura, el valor del trabajo y la necesidad de fortalecer a los pequeños productores como base del desarrollo del interior.
El ruido del motor de la trilladora rompe el silencio del campo. Una nube de polvo acompaña cada pasada de la máquina sobre el lote de maíz. Arriba de la cabina no hay saco ni corbata. Hay zapatillas, ropa de trabajo y un hombre que maneja con la naturalidad de quien lleva décadas haciendo exactamente lo mismo.
Ese hombre es Roberto “Tigre” Moreno. Lejos de los discursos del recinto legislativo, el dirigente tranqueño asegura que ese es su verdadero lugar. Sostiene que la política es una circunstancia, mientras que el campo representa su vida. “Agricultor no se hace, agricultor se nace”, afirma con convicción mientras recuerda a sus abuelos, a sus padres y a toda una familia dedicada a la producción.
Moreno cuenta que aprendió el oficio siendo apenas un niño, de la mano de «Gallereta Moreno«. En 1979, cuando su padre y sus tíos compraron una trilladora Vassalli cero kilómetro, comenzó a subirse a la máquina junto a los trabajadores de la familia. Desde los 10 u 11 años ya la manejaba. Confiesa, incluso, que muchas veces faltaba a la escuela para acompañar las tareas de siembra, riego o cosecha. “No debería hacerse hoy, pero esa era nuestra vida”, recuerda entre sonrisas. Para él, la agricultura no es solamente una actividad económica. Es una forma de entender la vida.

Asegura que, si volviera a nacer, volvería a elegir Trancas, volvería a trabajar la tierra y volvería a ser agricultor. También insiste en marcar una diferencia respecto de la política.“Yo no vivo de la política. Vivo de mi trabajo. Salgo de la Cámara y me vengo al campo porque este es mi oficio de siempre.” Esa doble faceta —productor y legislador—, asegura, le permite comprender las necesidades del interior y transformar esa experiencia en políticas públicas.
Por eso destaca proyectos como la creación de La Overita, el laboratorio de calidad de leche, la tecnicatura en industria láctea, el apoyo a los pequeños tamberos, la futura planta deshidratadora y distintas iniciativas para agregar valor a la producción local mediante nuevas industrias.
Para Moreno, el futuro pasa por producir, industrializar y generar empleo. También sostiene que el campo argentino ha cambiado profundamente.

Recuerda los tiempos en que la cosecha requería decenas de trabajadores, cuando las mujeres seleccionaban porotos en las semilleras y los bolseros cargaban manualmente la producción en los camiones. Hoy, reconoce, la mecanización hizo más eficiente el trabajo, pero también redujo considerablemente la mano de obra rural.
Aun así, insiste en que el campo sigue siendo el motor de la economía. “La carne, la leche, la madera, los granos… todo sale del campo”, resume. Mientras la trilladora continúa avanzando, Moreno también habla del turismo, del desarrollo de Trancas, de la Ruta de la Fe con el Pozo de San Francisco y la Gruta de la Virgen de Lourdes, de la necesidad de terminar la ruta hacia los Valles, de fortalecer la producción y de seguir creando empleo.
Afirma que todo esto es posible con el apoyo del gobernador Osvaldo Jaldo, del vicegobernador Miguel Acevedo, del ministro del Interior, Darío Monteros, y, principalmente, con el respaldo de la gente.
Antes de despedirse vuelve a mirar el lote y sonríe. Cuenta que todavía le queda casi un mes de cosecha, que además de trabajar en sus propios campos presta servicios a otros productores y que tendrá un agosto completo de trabajo. Porque, asegura, aunque ocupe una banca legislativa, cuando termina la jornada política siempre vuelve al lugar donde comenzó su historia.Al campo.

¿Qué representa para usted seguir trabajando en el campo?
Es lo que soy. Todo trabajo que uno hace tiene que gustarle, y esto es lo mío. Agricultor no se hace, agricultor se nace. Llevo el trabajo de mis abuelos, de mis padres y de toda mi familia. Mientras Dios me dé salud voy a seguir haciéndolo.
¿Qué reflexión hace sobre el presente del campo argentino?
Argentina es agrícola-ganadera. Todo nace en el campo. Sin producción no hay alimentos ni desarrollo. La tecnología ayudó mucho, pero también hizo que desaparecieran muchos puestos de trabajo rurales.
¿Por qué considera importante apoyar a los pequeños productores?
Porque son el corazón del interior. Por eso impulsamos La Overita, el laboratorio de calidad de leche, la tecnicatura láctea y seguimos trabajando para industrializar lo que producimos y generar empleo.

¿Qué proyectos imagina para el futuro de Trancas?
Seguir fortaleciendo la producción, desarrollar una planta deshidratadora de verduras, un mercado municipal y potenciar el turismo religioso y rural. Si hay turismo, hay trabajo; si hay trabajo, hay dignidad.

Después de tantos años, ¿qué sigue sintiendo cuando se sube a la trilladora?
La misma emoción de siempre. Esto no es una foto para un día. Es mi vida. Mañana voy a volver al campo, pasado también, porque este es el verdadero Tigre Moreno. Aquí nací y aquí quiero seguir trabajando mientras Dios me lo permita.











