Domingo de Pascua: el Papa León XIV llamó a renovar la esperanza y pidió paz para el mundo

Este 5 de abril, en el marco del Domingo de Resurrección, el Papa León XIV presidió la tradicional misa pascual en la Plaza de San Pedro, ante más de 50 mil fieles y peregrinos que colmaron el corazón del Vaticano.En su homilía, el Santo Padre centró su mensaje en la esperanza cristiana y en la victoria de la vida sobre la muerte. “Cristo ha resucitado de entre los muertos y, con Él, también nosotros resucitamos a una vida nueva”, proclamó, al tiempo que pidió que “Cristo, nuestra Pascua, nos bendiga y conceda su paz al mundo entero”.

El Pontífice definió la Pascua como “la nueva creación obrada por el Señor Resucitado”, un nuevo comienzo que abre paso a una vida eterna gracias a la victoria de Dios. En ese sentido, aseguró que “el poder de la muerte no es el destino último de nuestra vida”, aunque reconoció que este mensaje no siempre resulta fácil de aceptar frente a las dificultades cotidianas. Durante su reflexión, el Papa advirtió sobre las distintas formas en que “la muerte acecha”, tanto en el interior de las personas —a través de la tristeza, el cansancio, la soledad o el pecado— como en la realidad social, marcada por injusticias, violencia, egoísmo y guerras.

«La vemos en la opresión de los pobres, en los abusos contra los más débiles y en la idolatría del lucro que saquea los recursos de la tierra», expresó. A pesar de ese escenario, subrayó que la resurrección de Cristo no es un hecho del pasado, sino una fuerza viva que transforma el presente. Citando a Papa Francisco, recordó que incluso en medio de la oscuridad “siempre comienza a brotar algo nuevo”.

En otro tramo de su mensaje, León XIV remarcó que la Pascua invita a “levantar la mirada y ensanchar el corazón”, descubriendo que incluso en las experiencias de muerte puede surgir una nueva vida. “El Señor está vivo y permanece con nosotros”, afirmó. Finalmente, el Papa convocó a los fieles a convertirse en testigos activos de este mensaje. “Corramos como María Magdalena y anunciémoslo a todos; llevemos con nuestra vida la alegría de la resurrección”, concluyó.

La celebración, como es tradición, se desarrolló en una plaza adornada con miles de flores, símbolo de vida y renovación, en una jornada marcada por la fe, la esperanza y el llamado a la paz global.

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