Un intenso temporal de lluvia y viento que se desató durante la noche del sábado y la madrugada del domingo generó graves consecuencias en Tucumán. Desde Defensa Civil informaron que el fenómeno superó ampliamente las previsiones, provocando anegamientos, evacuaciones y daños en infraestructura en múltiples localidades. Aunque la provincia se encontraba bajo alerta amarilla, con estimaciones de lluvias menores a 55 milímetros, en pocas horas se registraron precipitaciones excepcionales que agravaron el impacto.
En algunas zonas del pedemonte y del centro-oeste se superaron los 100 mm, mientras que en Alpachiri se acumularon más de 210 mm, uno de los registros más extremos. Las áreas más afectadas se concentraron en el sudeste provincial. En Chicligasta, el desborde del río Medina y otros cursos de agua provocó inundaciones en viviendas y evacuaciones preventivas. En Río Chico, localidades como Santa Ana y Aguilares sufrieron anegamientos con agua que llegó a ingresar hasta un metro dentro de las casas.
El panorama también fue crítico en Monteros, donde hubo cortes de rutas y barrios inundados, y en Burruyacú, donde familias debieron ser evacuadas por la crecida de arroyos. En la Capital, las lluvias alcanzaron los 110 mm, generando calles anegadas, caída de árboles y cables eléctricos. El temporal dejó además un saldo trágico: un niño falleció electrocutado en la vía pública en medio de calles inundadas en San Miguel de Tucumán.
En total, alrededor de 50 personas fueron evacuadas en distintas localidades y trasladadas a escuelas e iglesias, mientras continúan los operativos de asistencia y monitoreo. Además, se registraron cortes de energía en varias zonas debido a la caída de postes y el impacto de las tormentas eléctricas.
Las autoridades mantienen vigilancia permanente sobre ríos y diques, especialmente en áreas donde el caudal continúa en aumento, y recomiendan extremar precauciones ante la persistencia de condiciones climáticas inestables.











