El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, protagonizó un fuerte cruce con economistas tras relativizar las cifras sobre el cierre de empresas en Argentina durante los últimos dos años. El funcionario buscó matizar los datos negativos, lo que generó cuestionamientos de especialistas que advierten sobre la magnitud del fenómeno.
Desde el oficialismo sostienen que, pese a la desaparición de empresas, la economía muestra señales de crecimiento y generación de empleo, apoyándose en indicadores de actividad y en la expansión de ciertos sectores.
En esa línea, Sturzenegger defendió el rumbo económico y sugirió que los cambios responden a una reconfiguración productiva. Sin embargo, economistas como Hernán Letcher señalaron que entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 se perdieron más de 20.000 empresas pequeñas (de hasta cinco trabajadores), además de otras 2.400 firmas de mayor tamaño, lo que refleja una caída significativa del entramado productivo.
Por su parte, Guido Zack cuestionó la lectura oficial y advirtió que la actual contracción es la más fuerte para los primeros meses de un gobierno desde 2003, incluso por encima de períodos críticos como la pandemia. Además, criticó que algunos análisis omitan a las empresas más chicas, lo que distorsiona el diagnóstico general.
El intercambio expone dos miradas opuestas: mientras el Gobierno pone el foco en la transformación económica y el crecimiento agregado, los especialistas alertan sobre el deterioro del tejido empresarial y su impacto directo en el empleo y la actividad.












