El Gobierno de Javier Milei enfrenta un nuevo llamado de atención en las encuestas. Un relevamiento de Giacobbe Consultores, realizado entre el 24 y el 30 de agosto sobre 2.500 casos, refleja un creciente malestar con la situación económica y con el rumbo del programa de ajuste.Uno de los principales datos del estudio señala que el 47,8% de los consultados considera que “el plan es equivocado” y que la gente “sufre sin sentido”. Se trata del grupo más numeroso entre las distintas respuestas sobre el programa económico.
En contraposición, el 22,4% sostiene que hay que “aguantar el ajuste” porque en el futuro el país estará mejor, mientras que un 16,8% considera que no existe un ajuste tan grande y que “vamos bien”. Otro 8,7% admite no comprender el plan y no tener claro si permitirá mejorar la situación.
La economía, principal preocupación
El relevamiento también indagó sobre cómo los argentinos perciben la evolución de la economía. El 48,9% afirmó que la economía está empeorando y que además está sufriendo personalmente sus efectos. En sentido contrario, un 28,5% considera que la economía está mejorando y que ya percibe esa mejora en su situación personal. Otro 7,3% observa una evolución positiva, aunque todavía no siente sus efectos.
Los números muestran así una brecha importante entre quienes perciben una recuperación y quienes consideran que el deterioro económico continúa afectando su vida cotidiana.
Milei mantiene un núcleo de apoyo
La evaluación del Presidente también presenta un saldo negativo. Milei registra un 36,1% de imagen positiva y un 55,7% de imagen negativa, aunque la medición representa una leve mejora respecto de julio, cuando había obtenido 33,9% de valoración positiva y 57,2% negativa.
El escenario político, sin embargo, no muestra una figura opositora capaz de capitalizar de manera contundente el descontento. Mauricio Macri aparece con 36% de imagen positiva; Cristina Kirchner, con 34,8%; y Axel Kicillof, con 31,2%. La encuesta refleja, de esta manera, una sociedad atravesada por un fuerte nivel de rechazo hacia buena parte de sus principales dirigentes, al mismo tiempo que persiste un sector que mantiene expectativas sobre los resultados futuros del programa económico.
El desafío para el Gobierno será transformar la expectativa de una recuperación futura en una mejora concreta que pueda ser percibida por los sectores que hoy manifiestan mayores dificultades económicas.











