El Gobierno nacional formalizó este martes la salida de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una medida que había sido anunciada en 2025 y que ahora quedó oficialmente vigente tras cumplirse el plazo establecido por la normativa internacional. El canciller Pablo Quirno confirmó que el retiro se concretó un año después de la notificación enviada a las Naciones Unidas, en línea con lo dispuesto por la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados.
Desde el Gobierno explicaron que la decisión responde a “profundas diferencias” con el organismo internacional, especialmente en relación con la gestión sanitaria durante la pandemia de COVID-19. En ese sentido, el oficialismo sostiene que la salida permitirá al país recuperar autonomía en la toma de decisiones y evitar la injerencia de organismos internacionales en las políticas públicas de salud. Además, argumentan que implicará una mayor disponibilidad de recursos y flexibilidad para diseñar estrategias sanitarias propias.
No obstante, desde la Cancillería aclararon que la Argentina no se aislará del escenario global. Por el contrario, continuará promoviendo la cooperación internacional mediante acuerdos bilaterales y mecanismos regionales, con el objetivo de sostener vínculos en materia sanitaria sin depender de estructuras multilaterales.
La medida generó debate en distintos sectores, especialmente en la comunidad médica, donde algunos especialistas advierten que la salida podría dificultar el acceso a redes internacionales de vigilancia epidemiológica, protocolos globales y programas de cooperación técnica.
Con esta decisión, la Argentina se suma a una tendencia de cuestionamiento a organismos internacionales y redefine su posicionamiento en el sistema global de salud, en línea con la política exterior impulsada por la administración de Javier Milei.











